La elegancia de los pequeños detalles
Chus Hernández conversa con Anahí Currás en el podcast Dándole la Vuelta sobre su trayectoria profesional y, especialmente, sobre una forma de entender el interiorismo que sitúa a las personas y su manera de vivir en el centro de cada proyecto.
La entrevista parte del reconocimiento recibido por Chus con el Premio AEDT de Posicionamiento de Marca y de lo que significa construir, después de más de una década de trayectoria, una identidad profesional coherente. Una marca que, en su caso, no se limita a una imagen estética, sino que pretende transmitir cercanía, confianza, profesionalidad y una manera muy personal de abordar cada proyecto.
Durante la conversación profundiza en cómo comienza su trabajo cuando entra por primera vez en una vivienda: observando, escuchando y tratando de comprender qué está sucediendo realmente dentro de ese hogar. Más allá de la distribución, los materiales o el mobiliario, su objetivo es detectar cómo viven las personas, cuáles son sus rutinas y qué necesidades puede haber detrás de esa sensación tan habitual de que una casa ha dejado de funcionar o de representar a quienes viven en ella.
La entrevista aborda también la relación entre su formación inicial como diseñadora de moda y el interiorismo, dos disciplinas que Chus entiende íntimamente relacionadas porque ambas trabajan alrededor de las personas, su identidad y su forma de expresarse. De ahí surge una de las ideas que vertebran su trabajo: el diseño no debe imponerse sobre quien habita un espacio, sino acompañarlo.
Otro de los ejes de la conversación es «la elegancia del detalle», entendida no como la acumulación de elementos decorativos, sino como esas pequeñas decisiones, muchas veces imperceptibles, que consiguen que una vivienda resulte más cómoda, intuitiva y funcional. Un buen diseño, desde esta perspectiva, no necesita hacerse notar constantemente: consigue que la casa funcione con naturalidad y deje espacio para lo verdaderamente importante, que es vivirla.
La conversación aborda además la relación de confianza entre interiorista y cliente, la responsabilidad profesional de asesorar incluso cuando eso supone cuestionar alguna de sus decisiones y la posibilidad de transformar nuestra relación con el hogar sin necesidad de acometer siempre grandes reformas o disponer de grandes presupuestos.
En definitiva, una entrevista que refleja una concepción del interiorismo alejada de las casas diseñadas únicamente para ser fotografiadas: hogares auténticos, personales y pensados para hacer más fácil y agradable la vida de quienes los habitan.